Los números que FIFA destaca como espectaculares en la fase de grupo, claramente quedaron muy cortos ante la vista del mundo. Las estadísticas mostraron que un total de 1.667.918 fanáticos se hicieron presente, con un promedio de 34.746 por partido en las 12 diferentes ciudades de USA.
La situación política migratoria ha tenido, y sigue teniendo, un gran impacto en la baja asistencia en los partidos. De lo que se pronosticó como un éxito rotundo en la venta de boletería, no se ha visto. Si es cierto, que los boletos para los encuentros comenzaron con precios muy elevados, la falta de garantías para los inmigrantes, quienes son los que más gastan en tickets dentro del país, ha forzado a la FIFA a bajarle los precios hasta un 300%. Aún así, el daño estuvo hecho y las familias hispanas prefieren verlo por T.V por temor.
Hubo varios partidos con asistencia menor a los 10 mil aficionados por encuentro. Un claro ejemplo fueron los 4 partidos disputados en Cincinnati, Ohio. El promedio de asistencia fue de 12,170 (Solo 5,282 entre el Pachuca y Salzburg). Hace 4 años que el TQL, no tiene tan mal promedio en la MLS. Otro es el Rose Bowl, con una capacidad de casi 90 mil personas. En 6 partidos, el promedio de asistencia fue de tan solo 44,978.
Otro factor para el bajo interés del mundial fue la programación de los encuentros a las 12pm durante los días de semana. Una decisión que favoreció a los televidentes europeos, y no a la audiencia local. ¿El calor? El público local está acostumbrado a este clima, no es un factor determinante.
Un simple mensaje de Gianni Infantino antes de la inauguración pudo haber aliviado este temor, pero no lo hizo y ahora Gianni tiene que pensar seriamente si el Mundial del 2026 debería quedarse en USA. Veremos si la FIFA y sus sponsors deciden quedarse en Estados Unidos o reprogramar y repartirse los encuentros entre México y Canadá.
