COLUMBUS, Ohio– El FC Cincinnati cayó derrotado 2-1 en el Clásico de Ohio, en un partido en el que al equipo de Pat Noonan le faltó corazón, técnica y orden. En otras palabras, al conjunto azul y naranja le faltó de todo.
Cincinnati abrió el marcador gracias a Kevin Denkey, quien aprovechó un pase/rebote de Evander al borde del área chica para vencer al arquero rival. Ese fue el único momento rescatable del FC Cincinnati.
Luego de conseguir el gol, el FC Cincinnati nunca supo cómo defender ni cómo atacar al Columbus Crew. El equipo dejó demasiados espacios en el mediocampo y mostró una preocupante falta de técnica en un encuentro de muy bajo nivel por parte de ambos equipos. La mayoría de las ocasiones de gol llegaron tras rebotes, desconcentraciones defensivas e incluso por acciones fortuitas.
El empate del Crew llegó tras un tiro de esquina. El seleccionado estadounidense Miles Robinson, en lugar de atacar el balón de cabeza para despejarlo, saltó encogiéndose, lo que permitió que Jamal Thiaré aprovechara la oportunidad para marcar el 1-1. Fue un empate merecido ante un FC Cincinnati apagado y sin respuestas, una vez más frente a su máximo rival.

El primer tiempo se iba apagando cuando llegó una de esas jugadas que solo les ocurren a los equipos sin carácter. Matt Miazga se lanzó, prácticamente en cámara lenta, para despejar un balón dentro de su propia área y terminó golpeando el pie y la pierna de un jugador del Columbus Crew. El penal fue indiscutible. Era mucho más sencillo y sensato dejar que el balón saliera al tiro de esquina.
Columbus se fue al descanso con una ventaja parcial de 2-1. La segunda mitad fue un reflejo del primer tiempo: el Crew mantuvo la posesión del balón durante gran parte del complemento y generó varias oportunidades de gol frente a una temblorosa defensa de Cincinnati.
Ni Denkey, ni Evander, ni Miazga, ni Obina Nwobodo; nadie demostró el corazón que exige esta rivalidad, por no llamarla un clásico. Para empeorar las cosas, Pat Noonan recurrió una vez más a Tom Barlow, su cambio de confianza. Un jugador que no solo parece estar peleado con el gol, sino también con el balón; por momentos, incluso daba la impresión de estorbar más que de aportar.
Ningún jugador se salvó de este pobre desempeño. Tampoco el entrenador, incapaz de realizar los cambios adecuados o de modificar la actitud de un equipo que nunca reaccionó. La derrota no fue consecuencia de un error aislado, sino del pobre funcionamiento colectivo mostrado durante los 90 minutos.
Para hacer las cosas aún más insólitas, Gerardo Valenzuela fue expulsado al final del encuentro por una fuerte patada y, posteriormente, por decir algo durante el tumulto que se formó entre los jugadores. Fue el único momento que tuvo un verdadero ambiente de “clásico” en un partido que, futbolísticamente, estuvo muy lejos de serlo. Columbus tampoco jugó bien, pero al menos mostró intensidad, empuje y ganas de ganar. FC Cincinnati, en cambio, ofreció una actuación muy pobre, con jugadores que, esta noche, nunca transmitieron la sensación de estar dispuestos a dejarlo todo por la camiseta.
Con esta derrota, FC Cincinnati dejó escapar una oportunidad de oro para imponerse a su máximo rival y volvió a mostrar las mismas falencias que han aparecido en sus encuentros más importantes. Más allá del resultado, lo preocupante fue la imagen que dejó el equipo: sin reacción, sin personalidad y sin la intensidad que demanda un partido de esta magnitud.
Columbus Crew se llevó la victoria porque el equipo rival simplemente no se presentó. FC Cincinnati fue apenas un fantasma del equipo que se vio el miércoles ante Vancouver: un conjunto que buscaba constantemente el gol, jugaba con intensidad y era liderado por Evander.
En esta ocasión, el FCC solo mostró garra cuando se produjo el conato de pelea al final del partido y posteriormente en el túnel. Durante los 90 minutos, esa intensidad, entrega y carácter nunca aparecieron sobre el terreno de juego.