Partido interesante por objetivo, ilusión e intensidad, igual al del miércoles entre Athletic Club y Real Sociedad. Argumentos que confirman la rivalidad y realidad en la disputa de la Copa del Rey, aunque en fútbol, cada partido es diferente en motivación, calidad, entrega y disciplina táctica.
Barcelona, por razón de ser puntero en la Copa de Liga, saltaba como teórico favorito bajo la aplicación táctica de Flick. La contra estaba en la “zorrería” o astucia de Simeone, en convenio con el ambiente del Metropolitano que también jugó su gran partido de apoyo. Los sistemas fueron el 1-4-4-2 teóricamente defensivo para el local, y el 1-4-3-3 ofensivo para el visitante. Los dos flexibles, posicionando y sumando hombres arriba para la sorpresa.
Simeone confiando en el contrataque letal que fluye en las venas de su equipo y que es la identidad sembrada y cultivada por siempre y para siempre, actuó guardando seguridad en recuperación atrás, precisión y rapidez en transición en medio campo y velocidad explosiva arriba con pases exactos y definición segura. Fue la mina de juego que encontró a su favor por aplicación y sacrificio conjunto en pocos minutos.
En el rodamiento de cinco minutos Atlético de Madrid había ensayado tres llegadas con peligro. Insistió porque el camino estaba abierto con la velocidad y manejo de Giulano, el desmarque y movilidad de Griezman y J.Alvarez, el apoyo sin y con balón de Lookman y el portentoso accionar de Koke y Llorente, dos tractores “quitanieves” en la contención y expeditos en creación y empuje. Barcelona, por contra, estaba asfixiado, desubicado, sorprendido y confundido. Tan pronto le pesaban las piernas?…
En ese “calvario” inicial y al minuto 14 se produjo un gran error con autogol del Barcelona entre el central E. García y el portero Musso. García, ocupando la banda de Balde recibió un balón fácil de controlar y optó por retrazar al portero con pase a ras del césped, pero en mal cálculo dejó pasar por debajo de su pie y se incrustó en el gol. Corrió con desesperación y se lanzó intentando detenerlo, pero el balón traspazó la línea de la portería. Duro golpe para Barcelona y más motivación para el Atlético. 1-0.
Vendría luego media hora de juego intenso en el que Flick lanzó a su equipo arriba, presionando y llegando hasta tres cuartos de campo con siete y ocho hombres. Un suicidio en la zona donde el Atlético cierra espacios, recupera y empieza la contra con velocidad, su arma letal. Allí llegó el segundo gol Atlético con apertura por derecha, pase de primera y remate de Griezman con izquierda bajo y cruzado, 2-0.
Barcelona rotó en medio campo, y atrás intentaba salvar el honor, pero el Atlético, con la motivación muy alta, impuso fuerza, velocidad, precisión y perfectos cambios de orientación en ataque, Así llegó el tercer tanto al minuto 33, tejido en acción conjunta con remate perfecto de Lookman que, además, hizo un gran partido. En el minuto 47 nuevamente Lookman en acción portentosa cedió un pase al centro para que Julián Alvarez rematara con potencia y colocación logrando el cuarto gol y la locura colectiva en el Metropolitano. Por cierto, asomaron varias estatuas en el terreno de juego…
La segunda parte fue menos intensa, aunque con dureza en algunas acciones. Barcelona consigió un gol al minuto 52 y fue anulado por fuera de juego con decisión del VAR que tardó siete minutos en confirmarlo, tiempo suficiente para enfriar el partido. Llegaron los cambios en los dos equipos, pero el marcador de 4-0 ya era contundente. La vuelta será otra locura colectiva…