REAL MADRID

Real Madrid No Trastabilla

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Prometía ser un buen partido de los clásicos españoles, sobre todo, porque para el Madrid, significaba la recomposición de su idea de juego y el duro trabajo que se ve obligado a realizar para no perder de vista al puntero FC Barcelona que, el sábado anterior, frente al Mallorca, hizo otra gran demostración de juego, ambición y poder.

Valencia salió con formación lógica para ganar el partido y con mucha cautela defensiva ubicando dos líneas con ocho hombres para cerrar vías al contrario, recuperar la posesión y provocar el contraataque vertical, claro, controlando el desgaste físico y mental para el efecto. Por su parte, Real Madrid, con tres líneas cercanas dispuestas al juego corto, la rotación fluida y al mareo valenciano. 

Hasta la mitad del primer tiempo solo fueron ensayos tibios y nerviosos de ambas partes. Real Madrid sufría porque se le iba el tiempo y no encontraba solución con un Mbappe encargado de hacer el papel de Vinicius por izquierda. -El brasileño, amo de su show, corre más por esa banda y desquicia a defensas, árbitros y aficionados.- Guler,  conductor de juego, se exhibe con exceso para la cámara haciendo todo el proceso técnico táctico en una sola acción. Se desmarca, recepta, domina, luego piensa, mira, ensaya, gira, camina y cede el juego a la zona equivocada, perdiendo tiempo, secuencia y rapidez que exige el fútbol actual.

Al Valencia se le acabó la batería, que es impotencia general. Cedió juego, terreno e iniciativa a un Real Madrid que apuró su idea subiendo a todo el equipo a tres cuartos de campo. Toques por aquí y para allá con cesiones obsesivas para atrás, quizá realzando la idea peremnizada por los técnicos de esta última época. En ese trajín de deseperación llegó el gol salvavidas del lateral Carreras que puede valer oro en lo que resta de Liga. Al final Mbappé definió como le corresponde y confirmó que su lugar es el centro del ataque.

A mis 75 años y “100 en el fútbol”…, estoy confundido, sorprendido y alarmado viendo que hoy los partidos se juegan hacia atrás y, por ello, se inviertan fortunas. Por sentido común entendí desde el aprendizaje en mi escuela y reforcé con el juego de calle, que el balón había que golpearlo o pasarlo rápidamente al campo contrario, siendo premiado el ejecutante con gritos y aplausos de ánimo por la simpleza de una patada al balón hacia campo oponente. Resulta Inaudito que el “gran equipo Real Madrid” de hoy, gaste tiempo, fuerza, idea, intento, preparación… con su juego reiterativo hacia atrás. 

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