FC Cincinnati

Al Final Del Túnel

Héctor Urcia - Goal Cincinnati
Héctor Urcia - Goal Cincinnati

CINCINNATI, Ohio– Sí, al final del túnel todo es más claro. Al final del partido quedó a la luz de la realidad futbolística de Cincinnati, del país y del mundo, que la ciudad tiene un equipo con buena organización, pero carente de oficio en el campo de juego.

El oficio está distribuido entre cuerpo técnico y jugadores, los dos grupos representan el profesionalismo, conocimiento y realización de ideas. Es trabajo conjunto con mínimo margen de error, especialmente, cuando se enfrenta a un equipo en el que juega el actual mejor jugador del mundo, que orienta, dirige y mueve el juego a su antojo.

El partido tenía morbo porque la temporada pasada el FC Cincinnati dio idea clara que podía doblegar a Messi y compañía, de hecho, aquel empate, ahora alimentaba ilusión con un estadio lleno y fiel en su apoyo. 

FCC empezó bien en todas las acciones: ubicación, control, marcaje, ritmo, juego y mucha ambición. Había que romper la ideas de Mascherano y Messi, sobre todo la del capitán para que no tuviera libertad. Con ese trasfondo el equipo local desarmaba el juego contrario y fatigaba a su cerebro obligándole a retroceder en auxilio defensivo sin permitir que piense.

Hacía, pensar que Pat Noonan había encontrado la fórmula correcta para ganar el encuentro: presión, axfixia, anticipación, recuperación, todo en acción conjunta moviendo las marchas y aceleración en función de la zona de juego. Forzó al Inter Miami a ampararse en las faltas y en el retroceso intensivo, pero sin encontrar el ingreso y remate letal. En ese panorama, Mascherano y Messi en acuerdo estratégico argentino, optaron por la recuperación y salida rápida, optando por el contraataque vertical y la suma de hombres que desequilibraron y rompieron el andamiaje de Noonan.

Messi piensa, se desmarca con facilidad, camina a todo lado, a veces hacia atrás, se concentra en la acción y actúa. Es su arma con la que desarma el marcaje contrario para hacer suyo el juego, para demostrar que en el fútbol, como en muchas actividades de la vida, la creatividad y habilidad no son cosas del destino o suerte, sino de expresión y ejecución real. Nos gustaría conocer en qué momento Messi traspasa las 120-130 pulsaciones por minuto… Cuestión de talento y experiencia.

El primer gol del Inter Miami CF llegó al minuto 18. Fue obra suya, trazada, ensayada y realizada con precisión. Desmarque y recepción caminando, conducción segura y pase bajo con su toque maestro, luego en el sitio preciso para recibir y rematar de cabeza con seguridad y orientación. Fue el aviso de lo que vendría detrás. Al minuto 56 en otra genialidad argentina iniciada por Messi, Silvetti anotó el segundo gol y fue el límite del partido. FCC perdió fuerza, concentración, orientación y conjunción. Todos querían, pero sin rumbo no hay destino fijo. Quedó demostrado que el fútbol no es de intentos individuales como lo mostró Evander que se adueñó de todas las acciones: saques de esquina,  tiros libres, remates largos,… que rompieron la idea de Nooan ya sin saber qué hacer. Pudo haber sido mayor el marcador, pero Messi pensó que 4-0 era suficiente. Realidad al final del túnel…

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