PHILADELPHIA, Pennsylvania — Paraguay salió a defenderse, un estilo de juego odiado por muchos, pero que se ha visto en el fútbol mundial desde la década de los 70, o incluso antes. Es una propuesta utilizada generalmente por selecciones con menor nivel futbolístico que su rival.
A Les Bleus les costó mucho romper la muralla defensiva guaraní. El arquero Orlando Gill tuvo una actuación inspirada y secó prácticamente todas las opciones de gol de los franceses. Con un 75 % de posesión del balón, Francia generó 15 remates, cinco de ellos detenidos por el guardameta paraguayo.
Por su parte, Paraguay renunció al ataque durante 70 minutos, apostando por llevar el encuentro hasta la definición por penales o aprovechar un tiro libre o un tiro de esquina cerca del área rival. Sin embargo, las pocas ocasiones que tuvo fueron desperdiciadas.
A falta de 15 minutos y con el marcador 1-0 en contra, Paraguay adelantó sus líneas y fue en busca del empate. Encontró a una Francia algo nerviosa en defensa, cometiendo errores en la salida que pudieron costarle la igualdad si los paraguayos hubieran estado más finos en la definición. Los dirigidos por Didier Deschamps terminaron defendiendo la ventaja como pudieron para evitar el alargue.
La diferencia en el encuentro fue el penal convertido por Kylian Mbappé, quien llegó a siete goles en esta Copa del Mundo y a 19 tantos en tres ediciones del torneo. Su registro goleador es sencillamente extraordinario: 19 goles en 19 partidos mundialistas.
Paraguay quiso romantizar y salir orgulloso de su planteamiento ultradefensivo, una táctica completamente válida dentro del fútbol, pero que terminó evidenciando la enorme diferencia de jerarquía entre ambas selecciones. Francia, repleta de figuras de talla mundial, dominó el encuentro de principio a fin y fue un justo ganador. El resultado pudo haber sido más amplio de no ser por la sobresaliente actuación de Orlando Gill, la gran figura paraguaya de la noche.
La selección guaraní corrigió la pobre imagen que dejó en su debut, cuando cayó goleada 4-1 ante Estados Unidos. Sin embargo, se despide del Mundial fiel a un estilo muy característico del fútbol sudamericano: intensidad en la marca, dureza en cada balón dividido y constantes intentos por provocar al rival para forzar un error que le permitiera sacar ventaja. Los franceses no se achicaron y respondieron con calma. En lo futbolístico, Paraguay hizo lo que pudo, pero simplemente no le alcanzó.
Francia enfrentará a Marruecos en los cuartos de final, en Boston, en un partido que para muchos bien podría ser una final adelantada.