Inglaterra acabó con el sueño mexicano en el Azteca tras imponerse por 3-2, a pesar de jugar con diez hombres durante gran parte del segundo tiempo.
En la primera mitad, los ingleses aprovecharon dos errores defensivos de México para que Jude Bellingham anotara un doblete antes del descanso. El conjunto mexicano salió a jugar de igual a igual, una propuesta que terminó costándole muy caro al dejar muchos espacios en defensa. En apenas dos minutos, Inglaterra marcó dos goles. México era superior en entrega, intensidad y actitud, pero no en fútbol.
Antes del final del primer tiempo, Julián Quiñones aprovechó un balón que quedó suelto en el área tras un tiro de esquina para descontar y devolverle la esperanza al conjunto azteca. México encontró el gol, pero le faltó calidad en la definición. Roberto “Piojo” Alvarado estuvo impreciso con el balón y Raúl Jiménez careció de puntería. El joven Gilberto Mora intentó imponer su juego, pero el partido terminó quedándole demasiado grande.
En el segundo tiempo, México tomó un nuevo impulso tras la expulsión de Jarell Quansah al minuto 54. El Estadio Azteca explotó de alegría cuando el VAR confirmó la tarjeta roja, haciendo que la remontada pareciera mucho más posible.
Sin embargo, minutos después llegó el golpe definitivo. Un balón largo de Inglaterra sorprendió a la defensa y al arquero mexicano, provocando un penal que Harry Kane transformó en gol para poner el 3-1 y sentenciar parcialmente el encuentro.
Los cambios del “Vasco” Aguirre llevaron a México a apostar por el juego directo con los ingresos de Santiago Giménez y Bryan Gutiérrez, sacrificando creatividad tras la salida de Gilberto Mora. Al minuto 68, el VAR volvió a ser protagonista al señalar un penal muy discutible en favor de México. Raúl Jiménez convirtió desde los doce pasos para poner el 3-2 y encender nuevamente al Azteca.
Con un hombre menos, Inglaterra decidió replegarse y resistir el predecible juego de México, que buscó y abusó de los centros al área con la intención de encontrar la cabeza de sus delanteros. Bryan Gutiérrez volvió a decepcionar. Llegó al Mundial con la proyección de ser una de las revelaciones del torneo, pero no estuvo a la altura de las expectativas.
Inglaterra no disputó su mejor partido. Le costó adaptarse a la altitud de la Ciudad de México y por momentos se mostró imprecisa en el juego aéreo. Sin embargo, la calidad de Jude Bellingham quedó plenamente demostrada. El mediocampista dominó prácticamente todos los sectores del campo y ratificó por qué el Real Madrid decidió ficharlo.
México mostró entrega, lucha y corazón, pero careció de la calidad necesaria para competir al más alto nivel. En los Mundiales, los grandes jugadores suelen marcar la diferencia, e Inglaterra contó con un futbolista de esa categoría en Jude Bellingham. México, en cambio, dejó claro que todavía no dispone de un jugador capaz de desequilibrar un partido de esta magnitud.
Fue un fracaso para México porque una oportunidad como esta —jugar en casa, con el apoyo de su gente y aprovechando la altitud— difícilmente volverá a repetirse. Lo más positivo para esta selección fue el descubrimiento de Gilberto Mora. Con apenas 17 años, tiene un futuro brillante, siempre y cuando le permitan desarrollarse y explotar su talento en el extranjero. El mexicano naturalizado Julián Quiñones fue el mejor jugador del equipo a lo largo del torneo. Ambos futbolistas representan dos de los mayores aciertos de Javier Aguirre en esta Copa del Mundo.