Gran ambiente de fiesta y expectativa acumulada en un estadio lleno para un vibrante encuentro entre Albacete y FC Barcelona. El dueño de casa llegaba con alforjas llenas de entusiasmo después de haber eliminado al Real Madrid y con la lección táctica bien repasada para hacer su machada contra el equipo catalán.
Los dos equipos con igual sueño, aunque el FC Barcelona con más experiencia copera demostrada en la Supercopa de España y en la clasificación de gala en la Champions League europea. Esa gran realidad futbolística hacía pensar en un triunfo seguro barcelonés, pero en partidos de Copa del Rey, la historia nos guarda muchas sorpresas.
A eso hay que sumar, sin equivocación, que el FC. Barcelona tiene o goza de un numeroso plantel joven preparado en todos los aspectos para cada batalla futbolística y con miras fijas a conseguir todo en esta temporada. La idea de su técnico Hansi Flick es esa y ya camina por ese sendero.
El partido empezó con nerviosismo para los dos conjuntos, propio del momento, pero en el transcurrir del juego los dos equipos se asentaron a la realidad y el partido se hizo de “tú a tú”, con iguales planteamientos, suma de hombres adelante en perfectos desmarques de ruptura y tratando de sorprender con acciones conjuntas, que, a la postre, fueron las delicias del público y en definitiva el arma táctica para el triunfo.
La experiencia del FC Barcelona iba minando la contención del rival tanto con posesión, llegadas rápidas y con su carecterística circulación o cambio de orientación. El toque depurado que ha sido y es su máxima identificación de juego, dicho sin ensalzamiento, es el convencimiento de su realidad y efectividad y el preámbulo del correcto escalonamiento ofensivo defensivo que abre o cierra con precisión los espacios a ocupar y las vías de llegada del rival.
Habiendo estabilizado el aspecto nervioso, el partido se volvió muy interesante por la entrega de los dos equipos en el apartado individual y colectivo. Llegaban con muchos hombres arriba buscando el tanto que les daría la tranquilidad. Albacete tuvo su oportunidad con buen manejo y llegada y de haber concretado habría cambiado el panorama en actitud y en redoblado respaldo masivo de su público que lo alentó hasta el delirio.
En el minuto 38 Barcelona aplicó su lección más pura de toque velocidad, cuatro hombres en la línea frontal del área listos para el remate. Yamal recibió, miró, apuntó, disparó, convirtió y festejó el gol a su manera. Volvió la tranquilidad…
Ese tanto subió de tono al partido, unos buscando el empate y otros queriendo aumentar y lograr la clasificación. Así vendría el segundo gol con remate de cabeza de Araujo que festejó a lo grande por la ventaja y por recuperar su nivel de juego.
Quedaban 10 minutos y Albacete arriesgó con suma de hombres al ataque luchando todos los balones, se olvidaron de la fatiga y de la desventaja y lograron su gol que enardeció al público. En otra llegada estuvieron a punto de lograr el empate que habría cambiado el encanto del partido. Barcelona consigió un tercer gol, anulado por el VAR y por el árbitro. Albacete debe, tiene que seguir en esa línea de juego con jugadores de mucho honor y pundonor…
